La Constitución de Medina (Ṣaḥīfat al-Madīna)
La Constitución de Medina es uno de los textos fundacionales más antiguos del islam. Fue establecida por Muhammad (saw) tras la Hégira (622 d.C.) para organizar la convivencia entre los distintos grupos de Medina (Yatrib): musulmanes (emigrantes y auxiliares), tribus judías y aliados.
¿Qué establece el documento?
No crea un Estado en sentido moderno, sino un pacto comunitario basado en el acuerdo entre grupos autónomos. Cada comunidad conserva su identidad, normas internas y responsabilidades, mientras se compromete a unas reglas comunes de convivencia y defensa.
Principios esenciales
- Comunidad política compartida (umma) frente a amenazas externas, sin eliminar la diversidad religiosa o tribal.
- Libertad religiosa garantizada: judíos y musulmanes mantienen su religión y prácticas.
- Autonomía de los grupos: cada tribu responde por sus miembros y conserva sus sistemas tradicionales de compensación y ayuda.
- Justicia y responsabilidad individual: se prohíbe proteger a criminales; nadie paga por la falta de otro.
- Defensa y solidaridad mutua: cooperación obligatoria ante ataques y reparto equitativo de los gastos de guerra.
- Medina como territorio inviolable para todos los firmantes.
- Resolución de conflictos: las disputas que amenacen el pacto se remiten a Dios y al Mensajero (saw) como referencia moral y arbitral.
Importancia histórica
La Constitución de Medina muestra un modelo temprano de convivencia plural basado en el consenso, la cooperación y la justicia compartida. Más que un aparato de poder, articula una confederación de comunidades unidas por un compromiso ético, ofreciendo una referencia histórica clave para entender la organización social de la primera comunidad islámica.



