La Enfermedad de Mulay Hazen
La serie Isabel mostró el progresivo deterioro de la salud de Abúl Hasan ´Alî, conocido como Muley Hacén, un aspecto crucial en el ocaso del Reino Nazarí de Granada. ¿Qué dolencia lo consumió y cómo intentó tratarla la medicina de la época, a caballo entre la ciencia y la magia?
Muley Hacén falleció en el verano de 1485 (el cronista Bernaldez sitúa su muerte en el día de San Juan), probablemente a una edad avanzada y en condiciones de destierro. Aunque se atribuyen varios lugares a su muerte (Mondújar, Almuñécar o Salobreña), la causa fue sin duda la enfermedad que minó su poder.
El Contexto Político: La Enfermedad como Debilidad
La dolencia de Muley Hacén no fue solo un problema de salud; fue un factor clave en la crisis de Granada:
- Tras la captura y liberación de su hijo Boabdil en 1483, Muley Hacén recuperó el trono, pero con un poder mermado y dependiendo cada vez más de su hermano, El Zagal.
- Para febrero de 1485, El Zagal ya había ejecutado al hijo de Muley Hacén, Yúsuf, en Almería y se había proclamado emir.
- En este complejo panorama, Muley Hacén, enfermo y desengañado, fue destronado y deportado a Salobreña y luego a Mondújar o Almuñécar, donde finalmente murió.
La Enfermedad: ¿Epilepsia y «Castigo de Dios»?
Las crónicas no ofrecen un diagnóstico unificado, lo que refleja la complejidad y la mezcla de interpretaciones médicas, políticas y religiosas de la época:
- Versión de las Crónicas Sefardíes/Cristianas: Autores como el sefardí Capsali y Hernando de Baeza sugieren que Muley Hacén estaba mentalmente lúcido durante su breve segundo reinado, poniendo en duda que su enfermedad fuera la causa de su destronamiento inmediato.
- Versión de la Crónica Árabe: El cronista anónimo de la Nubdat al-´Asr describe una dolencia que coincide con la epilepsia, la cual fue mermando progresivamente sus facultades.
- Los síntomas descritos son graves: ceguera, parálisis parcial e hinchazón del cuerpo.
- El cronista musulmán atribuye esta enfermedad a un «castigo de Dios» por las injusticias y malas acciones cometidas por el emir.
- Factor Emocional: La noticia del asesinato de su hijo Yúsuf supuso un golpe emocional que agravó la ya precaria salud del monarca.
El Tratamiento en la Granada Nazarí: Entre lo Empírico y lo Mágico
Para atender al emir, Muley Hacén contó con médicos de corte, entre ellos el judío granadino Isaac Hamón. Los tratamientos en la medicina andalusí combinaban conocimientos empíricos con rituales mágicos, especialmente para la epilepsia, considerada una de las dolencias más misteriosas y graves.
La Teoría de los Humores y el Grado de Demonio
La medicina de la época consideraba la epilepsia un desorden de los humores, concretamente un exceso de «flema». Sin embargo, la gravedad de los síntomas de Muley Hacén (parálisis, ceguera, convulsiones) lo situaban en el grado 5º de la enfermedad según Abúl Qásim az-Zahráwí, un nivel que se consideraba causado por demonios (yinns).
Remedios y Recetas de la Corte
A modo de ejemplo, los tratamientos que pudo recibir Muley Hacén, basándose en las recomendaciones del médico Ibn al-Játib (siglo XIV), incluían una combinación de plantas, sustancias exóticas y elementos insólitos:
| Categoría de Tratamiento | Remedios Curiosos |
| Ingesta de Sustancias Animales | Ingerir huesos humanos o pezuña de asno calcinados, hígado de asno asado y cuajos de liebre o avestruz. |
| Ingesta de Sustancias Exóticas | Tomar granos de peonía o ingerir la famosa Mumiyya (sustancia importada de momias egipcias por sus supuestas propiedades mágicas). |
| Uso Tópico y Sahumerios | Hiel o sangre de tortuga (para inhalaciones), estiércol de camello, mirra o sándalo. |
| Objetos Mágicos | Colgar coral o pelo/piel de animales sobre la ropa del enfermo o llevar un colgante de coral al cuello (recomendado por Ar-Razí e Ibn al-Baytar). |
| Medicina Natural | Jugo de cáñamo, azafrán, hojas de naranjo, zarzaparrilla, jengibre o ruda. |
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Para la ceguera asociada a la epilepsia, se usaban ungüentos y colirios similares, sahumerios y talismanes en los ojos. Si el mal se atribuía a los yinns (demonios), se realizaban conjuros y oraciones islámicas protectoras para expulsarlos del cuerpo.
En los casos más desesperados, la medicina de la corte podía cesar y dejar al paciente en manos de la Divinidad, una situación que probablemente enfrentó Muley Hacén durante su destierro final. Otros tratamientos complementarios incluían una dieta ligera (fruta, verduras como la berenjena) y la musicoterapia (recomendada por Ar-Râzî junto al jugo de cáñamo).



